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NOTAS DE PRENSA Y ENTREVISTAS

Diario La Prensa / Sábado 24 de diciembre de 2016

"El año fue previsiblemente recesivo"

Por Gustavo García



Con el contexto económico heredado era imposible que la actividad despegara en 2016, dice Rodolfo Santangelo. Se subestimó el impacto de la devaluación en el proceso inflacionario. La política monetaria fue acertada, pero falta coordinación con la pata fiscal. El Gobierno ha decidido no atacar el déficit. El blanqueo trajo buenas noticias.­

El primer año de la gestión Macri ya está dentro de la bolsa y lo que ha quedado a la hora del balance es un regusto extraño. El Gobierno se anotó porotos tales como el acuerdo con los Fondos Buitres y la salida del cepo cambiario, que como contracara arrojaron un fuerte endeudamiento externo y el azuzamiento del proceso inflacionario

La economía nunca despegó, lastrada por las altas tasas de interés, tanto que la actividad cerrará el 2016 con números en rojo. Las inversiones productivas finalmente no llegaron en el segundo semestre, y no desembarcarán en cantidad hasta que el país esté nuevamente en marcha, asegura el economista Rodolfo Santangelo, director de la consultora Macroviews. El repaso merece ser minucioso.

-¿Qué evaluación hace del año desde lo económico?­

-La economía estuvo previsiblemente complicada. No había manera de obtener resultados diferentes dado el punto de partida. Hubo una herencia muy complicada. Fue previsiblemente recesivo donde el PBI cae un poco más del 2% siguiendo los patrones habituales de las recesiones argentinas, no de las catástrofes. No había ninguna chance de que el segundo semestre fuera mejor el primero, fue una expectativa ilusa que se creó parte del Gobierno. Es malo en términos de actividad, aunque hay expectativas de que 2017 sea mejor. Fue también previsiblemente de aceleración inflacionario porque como era de esperar la unificación cambiaria se trasladó a precios. Entonces la tasa de inflación superó el 40% y va a terminar en 39%. Fue mucho mejor el segundo semestre que el primero. Como consecuencia de esto hubo caída del poder adquisitivo y pérdida del crédito. Está dentro de lo previsible.

-¿Era ilusorio pensar que la economía podía arrancar este año?­

-Fue una ilusión. Es no entender cómo funciona la macroeconomía, es no conocer de historia económica. Las recesiones en la Argentina duran un año, así que no había ninguna chance de que esto mejorara antes de tiempo. El ciclo agrícola ya estaba jugado, así que había que esperar a la cosecha del año que viene. Lluvia de dólares no iba a haber. Gran parte del sector empresarial del país si tiene capacidad ociosa no invierte. El consumo cae por caída del salario real. Eso es lo que dictaba el análisis macroeconómico profesional, lo que pasa es que muchas veces las expectativas de los gobiernos se manejan con la política.

INFLACION­

-¿Se subestimó el pase a precios de la devaluación?­

-Se subestimó totalmente. La unificación cambiaria hecha como primera medida sin implementar un plan económico tuvo ese costo, ese pasivo, que fue el traspaso a precios como toda la vida ocurrió en la Argentina. Fue una ingenuidad pensar que no iba a ocurrir. Eso hizo caer el salario real y es parte del fenómeno recesivo. Queda para los historiadores económicos si se hubiera podido hacer de otra manera. Tuvo otro costado y es que el tipo de cambio, dado lo que pasaba en el mercado, necesitó de una tasa de interés muy alta para estabilizarse

-¿Qué opina de la política monetaria que puso en marcha este año el Banco Central?­

-La política monetaria inicialmente tuvo la tarea de parar la espiralización de precios. Tuvimos seis meses de inflación al 4% mensual y si no hubiéramos tenido esa política monetaria la tasa de inflación no hubiera bajado como bajó. Era muy necesaria. Lo que pasa es que luego entra en una contradicción, sobre todo hacia el segundo semestre del año y pensando ya en el 2017, y es que la política monetaria va por un lado y la política fiscal va por el otro. Una acelera y la otra frena. Es muy difícil manejar un auto en punta y taco. Diría que la política monetaria afloja o la política fiscal se endurece. Hasta ahora esa inconsistencia se cubre con endeudamiento. No elude el problema porque son dólares que el Estado trae, los vende en el mercado, los compra el Banco Central, tiene que esterilizar... Es parte de ese funcionamiento. Y ahora, post Trump el financiamiento está más complicado. Tenemos la muy buena noticia del blanqueo.

-¿Las cifras del blanqueo son satisfactorias?­

-Todavía no terminó, pero vino muy bien el blanqueo de la parte local, del efectivo que estaba en la caja de seguridad. Los u$s 7.000 millones que ingresaron al sistema financiero están destinados a ser crédito para el sector privado, a propiedades, autos. Y el blanqueo de cuentas en el exterior todavía no terminó pero todo indica que va a andar muy bien.

-¿La contracara es que el ingreso masivo de dólares retrasó aún más el tipo de cambio?­

-Efectivamente hoy cuando se dice que el que vende es la banca oficial, estrictamente no es cierto. Quien vende es el Estado los dólares del endeudamiento y del blanqueo a través de la banca oficial.

-Pero los sectores exportadores reclaman la pérdida de competitividad.

-El tipo de cambio hoy está atrasado por tres motivos: primero porque el punto de partida de los 9 pesos del año pasado era un disparate astronómico. Estaba recontra atrasado. Segundo por el passthrough. Nominalmente hoy estamos 60% arriba, pero la inflación fue de 40. Y tercero porque hoy un gran vendedor de divisas en el mercado es el Estado. El aumento de las reservas del Banco Central, un tema del que se dejó de hablar porque ya no es problema, en realidad el 90% de ese incremento es el endeudamiento del Estado. Y como contrapartida aparece, como para que el dólar no se vaya a 12 o 13 pesos, la dolarización de portafolio de los inversores.

-¿Fue novedoso adoptar el sistema de metas de inflación?­

-Lo bueno de esta novedad es que se trata de hacer lo que se hace en todas partes del mundo: queremos jugar al fútbol con pelota redonda. Los bancos centrales tienen en casi todos los países normales un objetivo de metas de inflación. Creo que está faltando la contrapartida fiscal de eso. Es una disputa de quién tiene que ir adelante, si el Banco Central o la tesorería. Yo preferiría que vayan caminando en sintonía. De repente uno puede discutir que dada la situación fiscal la meta del 17% de inflación para el año próximo es demasiado ambiciosa, demasiado baja. La pregunta del millón de dólares es si resulta posible simultáneamente reactivar la economía y bajar la inflación. Sabemos desde que entramos a la Facultad que se puede bajar la inflación con una política monetaria dura, y sabemos que hoy la economía argentina después de un año malo se podría reactivar. Lo que no sabemos es si se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo.

DEFICIT FISCAL­

-¿El Gobierno dio un volantazo en su política fiscal? Ahora fogonea el gasto público.

-Al gradualismo fiscal lo entiendo si es que estamos yendo a Mar del Plata pero decidimos ir despacito por la ruta 2. Entonces en lugar de tardar 4 horas, tardamos 8, pero estamos en la ruta 2 con una política fiscal donde el ingreso crece más que el gasto. En el segundo semestre es como que se desviaron de la ruta porque el gasto está creciendo más que los ingresos. Eso no es gradualismo sino continuidad de lo anterior. En algún momento los ingresos tienen que crecer más que el gasto, pero eso no está claro que vaya a suceder en el 2017. En el presupuesto del año próximo casi todos los gastos suben cerca o más del 30% anual, salvo los subsidios. Así es muy difícil. La política fiscal no puede ser el motor de la reactivación, porque si la reactivación va a depender de que suba la inversión y el gasto público, tenemos un problema.

-Sin embargo, con Cambiemos la obra pública también tiene un rol dinamizador de la economía.

-Y bueno, pero hay que entender que la obra pública está inserta en un presupuesto, donde no se puede gastar más obra pública, más jubilados, más empleo y pretender que el déficit fiscal baje. Algo hay que poner en línea.

-¿Por qué no llegaron los capitales tan esperados?­

-Lo que llegó fue el capital del endeudamiento, mayoritariamente público y en parte privado. La inversión privada siempre espera la reactivación. En la Argentina es muy difícil que la inversión sea el motor de la reactivación. La inversión responde a la reactivación. Es mucho más probable que invierta el que ya está que el que no está. El primero en invertir es siempre el sector agrícola, que son fondos locales. Pero creo que hay inversión privada, sobre todo en el campo de la energía. De a poco llegarán otros, irá subiendo. La inversión es una de las cosas más rezagadas en la Argentina, pero se va a ir acomodando, quizás en tiempos más moderados de lo que a muchos les gustaría.

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